sábado, 22 de noviembre de 2008

Vete de mí

No puedo olvidar.
Siento el sabor de tu cuerpo, te huelo en los cafés, te veo en el espejo, te toco sin estar, te escucho en mis sueños.

Me llamas por mi nombre, miro y no estás, nunca estás.

Te he perdido.

Sueño que te alcanzo, que te puedo besar, mirarte a los ojos, decirte que te amo y te fundes en el aire como el humo de un cigarro.

Quiero dormir para no sentirte, pero te siento soñando . Te abrazo, acaricio tu cuello, tu mano en mi espalda, abro los ojos... ¿Por qué te vas?

Quédate conmigo, podrás amarme, podrás soñarme.

Ya te amé, dices.

¿Volverás?

Sabes que no. Ya solo podrás soñarme. ¿recuerdas?

Llanto desgarrador, me ahogo, te busco entre las sábanas... estoy rota, soy una vieja muñeca rota que aún puede llorar.

Entonces me doy cuenta de que no mientes, siempre dijiste la verdad.

Ya no volverás, ya no me amarás...
...porque ya no estás.


sábado, 8 de noviembre de 2008

Fantasma

Sonaban fragmentos del romancero gitano dentro de mi cabeza.
Lorca. El hombre que no probó mujer, el hombre que las escribió mejor que nadie, el hombre que yo hubiera querido conocer.
Iba en el autobús. Luz roja. Parados en el tiempo. Todo se movía a través de la ventana.
Un hombre caminaba entre la marea de manera diferente, con un objetivo, con una dirección. Ligero y veloz esquivaba al resto, cortaba el aire, juraría que llegaba tarde.
Serio.
Llamó mi atención su gesto imponente. No era guapo, era esbelto, altivo, seguro de sí.
Atraía las miradas.
Era él.
Tardé en reconocerle. Estaba distinto, no parecía el mismo, ¿era el hombre que yo había conocido? De alguna manera había cambiado, no necesitaba, parecía haber crecido. No me dio miedo... Quizás, porque no me miraba.
Su mirada siempre me asustó. Su mirada quería, deseaba, necesitaba, su mirada invadía y veía lo que yo no quería ver. Su mirada sabía cosas de mí, su mirada me desnudaba. Su mirada...
No me miró.
No pedía, no sonreía, no seducía, simplemente se clavaba en su horizonte como mucho antes se había clavado en mí.
Era él, el de siempre. No había cambiado. Simplemente... no me miraba.
Le observé, parada en el tiempo.
Luz verde. A través del cristal se perdió entre la gente.
No me vio.
No me miró y por primera vez...
no temblé.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Quería cantar

Una manera de hablar, un gesto, una mirada, una taza de café, un atardecer, una caída, un chocolate con churros, una sonrisa, un cigarro, un grito, un amigo, una foto, una silla, una canción, un pastel, unas letras, una vela, unas monedas, unas palabras...
Nubes.
La oscuridad no desaparece.
Desaparecer.
Beber agua de una fuente y mojar los pies en la orilla de un mar.
El océano me envuelve lleno de deseo de cubrirme entera.
Humo.
Un hombre. ¿Quién es?
No quiero saber. Miro, no veo. Hablo, no digo. Oigo, no escucho.
Un susurro en el cuello, la piel de gallina, ¿qué dice? No entiendo.
Siento.
Mi mano sobre mi pierna... ¿mis dedos? ¿mis muslos?
Placer.
Se preguntó, mientras se acariciaba, sólo ella, qué daba más placer...
¿Su pequeña y delicada mano, o el contorno de su saliente cadera estremecida? Continuó concentrada en su acción, dándose placer, recibiendo ese placer, y...
no supo responder.
No supo elegir.
Cantó, cantó y cantó. Cantó en su imaginación, porqué ya no tenía voz.
Su voz había muerto.
Su voz nunca había nacido.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Mujer en el desierto

BELLEZA
hermosura
beldad
TERNURA
DESEO
tentación
AMOR
PASIÓN
erotismo
ardor
sensualidad

VOLUPTUOSIDAD...

La belleza, en ocasiones, es sólo un disfraz.

Esconde lo peor de nosotros mismos.

ODIO rencor rabia IRA
violencia TRAICIÓN perfidia
alevosía SOBERBIA mezquindad
HIPOCRESÍA insolencia CELOS...


Al final,
siempre sale a la luz
lo que
DE VERDAD
somos...
en cada
MOMENTO,

porque...

¿No somos todo eso y mucho más?