jueves, 15 de enero de 2009

Soledad

Pequeñita, tan pequeñita que nadie me ve,
soy casi invisible, pero aún puedo ver la nada en el espejo.
Todos pensamos que somos... yo me siento nadie.
Palabras. Silencio.
El mundo es silencio, lo miro y no dice nada.
Habla.
Hace mucho ruido...
Hace tanto frío...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Preciosa esta visión de la insignificancia cósmica de nuestro EGO, cuando se encuentra solo.

Espero que desde la vertiente opuesta nos delites con la grandeza de que el ser humano sea el único que tiene una cajita sobre los hombros que piensa.

Gracias por tus bellezas poéticas.

Besos
F.

Anónimo dijo...

Aun con los ojos cerrados puedo verte tan inmensa e inborrable
como una torre de marfil que atravesando los nubarrones de tu tormenta se filtrara en el infinito cielo hasta alli donde
imagino que se encuentra el paraíso en el que tu eres una
musa insaciable de belleza y de placer, bella hembra

Val dijo...

José Pedro? Eres tú?