sábado, 27 de marzo de 2010

En mi carreta.

Hoy es el último día
que tus flores duermen
sobre mi mesa.

Dejo tu camino empedrado
en una carreta de sueños,
porque se diluyó mi inocencia
cuando me amabas a golpes.

Me quitaste la risa
con reveses de miedo.

Pensándome nula,
desaparecí para mí,
porque tu culpa se hacía la mía,
cuando llorabas tu ira.

Me robaste la voz
a fuerza de gritos.

Sintiéndome ruin,
disparé contra mí,
porque tu culpa se hacía la mía,
cuando dolían tus manos.

Yo te amé,
animal herido,
nombrándome
verdugo de tu corazón.

Pero hoy es el último día
que tus flores
me vendan los ojos,
porque ahora sé
las heridas que tengo que lamer.

Y no me culpo más,
porque hoy sé que yo te amé.

Y no hay vuelta atrás,
porque hoy sé
que no te abandono…

Voy a ver si me encuentro.